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El spinning o pesca al lance ligero es una modalidad de pesca extremadamente activa, cuyo éxito implica de manera decisiva la habilidad del pescador, por cuanto debe de dar vida a un señuelo que no la tiene. Además, es una técnica limpia por la única utilización de señuelos artificiales y la ausencia olores y pringues de la carnada. Selectiva como ninguna en cuanto a las especies y tamaño de éstas, y también extremadamente deportiva ya que el pez no se traga el señuelo, permitiendo así la devolución en perfectas condiciones de las piezas que no dan la talla o simplemente que no nos vamos a comer. La lubina es una especie muy codiciada por todos los pescadores, ya sea por la dificultad de su captura como por su alto valor gastronómico.

Entre todas las técnicas que abarca el spinning, la pesca con señuelos duros desde costa es una de las más fáciles de practicar y una de las que más alegrías reporta. Por ello, nos centraremos en este tema pensando en los que se inician o en aquellos que quieren probarla pero aún no se han decidido a hacerlo. Este artículo pretende dar una idea general sobre la Lubina, la técnica a desarrollar y los equipos. Para conocer alguno de estos aspectos en profundidad contamos con otros artículos en la web y con los FOROS.



Conocer a la lubina

Para empezar tenemos que entender al pez, ponernos en su piel para de esa forma poder llegar a saber el como, el donde y el cuando buscarla. Siempre que vayamos tras la reina, hemos de tener en cuenta muchos factores: climatología, mareas y actividad de los peces entre otros. Las mejores horas suelen ser el orto y el ocaso, ese momento mágico entre cambios de luz los aprovecha la lubina para hacer sus cacerías aumentando normalmente su actividad. La escasez de luz ayudará a que la lubina no recele en exceso de nuestros señuelos siendo más fácil engañarla.

La lubina no es un pez al que le gusten las carreras prolongadas tras una presa. Gusta mas de acecharlas entre la espuma de las olas y las aguas movidas, canales entre las rocas, praderas de algas, etc. Es común que se sitúe también en corrientes a la espera de lo que le viene a la boca. Es un pez oportunista con un abanico alimentario muy amplio. Lógicamente, debemos buscar lubinas allí donde pueda haber alimento, por lo tanto, tendremos en cuenta los factores estacionales a la hora de decidir el escenario. Tambien las corrientes son decisivas y puede que en varios días estén lejos del alcance de nuestras cañas y estén comiendo pescadito a una distancia considerable.

Los días mas propicios para ir tras la escurridiza lubina son aquellos en los cuales el tiempo va a dar paso a un frente de precipitaciones y bajas presiones atmosféricas. Son esos días cuando la lubina come para aprovisionarse en espera de que pase el temporal.

Las mareas son muy importantes en la pesca, sobre todo en la de esta especie que aprovecha los cambios de marea para moverse en los bajíos, comiendo lo que se encuentra a su paso como pequeños cangrejos que la corriente desentierra, gambillas, gusanos, y aquellos peces que con la cantidad de sustrato en suspensión bajan la guardia y no perciben a su enemigo hasta ser demasiado tarde. La lubina es una experta cazadora y hace gala de su poder acechando a sus presas entre la espuma, camuflada entre las sombras o simplemente dejándose llevar entre las olas con el impulso de su gran aleta caudal. La marea baja nos permitirá llegar mejor a esas piedras sumergidas o semi-sumergidas en las que el alimento abunda. También en ese momento es cuando mas posibilidades de éxito tiene ya que es más fácil acorralar a una presa con poca agua. A nosotros nos permite observar cómo son los fondos para evitar enroques con la marea más alta. Tengamos cuidado y conozcamos los horarios de las mareas, es muy posible que el mar nos vaya ganando terreno sin que nos demos cuenta. Normalmente las buscaremos en rompientes donde se forme espuma o que tengan canales de agua entre rocas. Si éstos lugares no tienen un fondo accidentado buscaremos “lo diferente”. Cualquier roca sumergida, desnivel, canal o arenal aislado que pueda alojar alguna gran presa.


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Las salidas de agua o bahías con aporte de agua dulce son también excelentes lugares para encontrar a la lubina. Este animal es capaz de remontar kilómetros las rías y vivir temporalmente en zonas de agua dulce. En las rías aprovechan las remontadas de las pequeñas angulas para apostarse y darles caza, además de usarlos como criaderos de los alevines después del desove que suele tener lugar entre los meses de diciembre y marzo. Tenedlo en cuenta y sed respetuosos en esos meses y aseguraos de no llevaros un ejemplar cargado de huevas ya que de lo contrario bajaran las posibilidades de seguir disfrutando de la pesca de la lubina en años venideros. En estas zonas funcionan muy bien señuelos que imiten a las mencionadas angulas aunque sean de más talla que las naturales.

En las playas abiertas no es fácil dar con la lubina pero si nos fijamos bien podemos incluso verlas danzar en las olas. Otra forma de dar con ellas en días claros y de mar calma es buscar las famosas pajareras o bien a los alevines saltando despavoridos. En playas calmadas es bueno hacer el menor ruido posible, si nos adentramos en el agua es recomendable hacerlo lentamente y sin levantar mucha agua ya que nuestro andar crea unas ondas que los peces cercanos percibirían y podríamos llegar a espantarlos perdiendo así parte de nuestras posibilidades.


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Las muestras. Distintos tipos de señuelos duros

Podemos clasificar en dos grupos los señuelos duros: de superficie y nadadores. Las condiciones del mar, la profundidad y también la temperatura del agua nos dirán el tipo de señuelo a utilizar. Aunque en condiciones de aguas oscuras nos decantemos por colores llamativos y blancos, en general utilizaremos colores naturales que imiten las posibles presas del lugar.

Los señuelos de superficie, poppers, paseantes y pencils, son los mas divertidos. Los usamos normalmente desde la primavera hasta que se vuelven a enfriar las aguas, pero cada vez mas los empleamos todo el año. Nos pueden ser muy útiles en cualquier época para buscarlas en muy poca agua o cuando otras muestras prenden algas a cada lance. También son perfectos cuando el desconocimiento del fondo nos aconseja no arriesgar un minow de veintidós euros. La capacidad que tienen los paseantes para exitar a las lubinas, hacen que podamos utilizarlos en zonas de aguas calmadas e incluso con el sol alto. Los tamaños más recomendables para estos lugares estarán entre los 6 y los 10 cm. El tipo de recogida mas típico de los paseantes es el walking the dog, en la que el señuelo nada en zig-zag, pero permiten múltiples combinaciones. Básicamente trabajo de muñeca. Sobre todo cuando las lubinas son pequeñas, hay bastantes ataques fallidos, por lo que conviene dar el cachete cuando sintamos el peso en la caña y no antes, de lo contrario se lo quitaremos de la boca.

Los minows o señuelos nadadores (los del babero), son los que mayor numero de picadas obtienen de la lubina. Usaremos normalmente tamaños entre 6 y 18 cm. Los flotantes se hunden al comenzar la recogida. Los suspending mantienen la profundidad una vez que los hemos hecho bajar, y los hundidos (sinking) comienzan a hundirse nada mas caer al agua, sin necesidad de recoger. La profundidad de natación viene dada por el tamaño del babero, a mayor tamaño, mayor profundidad.


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A parte de los minows clásicos, existen variaciones que nos pueden ser útiles, como pueden ser los darters y los long bill. Los darters son minows sin babero que obtienen la acción de nado con la forma de la cabeza a modo de babero. Profundizan poco y los podemos utilizar en sitios de poca profundidad. Los long bill, por el contrario, tienen el babero sobredimensionado para bajar a bastante profundidad, acercándose algunos a los dos metros, dependiendo del grosor de la linea que llevemos.

Otro tipo de señuelo muy recomendable, a medio camino entre los de superficie y los nadadores, son los llamados paseantes hundidos. No tienen babero y trabajan como un paseante pero se hunden, con lo que permiten trabajarlos tanto en superficie como en el resto de las capas de agua, con una acción muy interesante, además de ser muy buenos lanzadores.

A un pescador que se inicia en la pesca con señuelos, le pueden sonar graciosas expresiones como “paseando al perro” o “dientes de sierra”. Éstas dos expresiones se refieren a dos tipos de recogida de las muestras. Cada tipo de artificial puede normalmente recuperarse de diversas formas y debemos saber aprovecharlas según se presenten las circunstancias, casi siempre distintas, por cierto.

Para empezar, una regla básica, válida para todos los señuelos: con las aguas claras, la recogida ha de ser rápida. De otra forma, los peces tendrán tiempo de reconocer el engaño. La recogida rectilínea y uniforme puede darnos muchas picadas, pero es importante alternar movimientos y combinar distintos tipos de recuperaciones que puedan provocar a peces no muy activos o llamar su atención. Las pausas en la recogida suelen ser a menudo el momento del ataque. Debemos saber aprovecharlas además, para mantener la muestra durante mas tiempo en la zona caliente. Los señuelos de superficie son los mas divertidos, porque nos permiten ver la picada en directo.


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Poppers: Se recuperan a tirones para que ejecuten el típico popeo, salpicando agua y produciendo un sonido que llama la atención de la lubina. Los tirones pueden ser mas o menos largos y continuos, o alternados con pausas y distintas velocidades de recogida.

Paseantes: Con éstos haremos el ya mencionado “walking the dog”, que consiste en traer el señuelo nadando en zig-zag, mediante toques de muñeca y dejando la línea un poco floja entre toque y toque para dejar que el pez se desplace hacia un lado y al siguiente toque, hacia el otro.
También combinaremos distintas velocidades y alternaremos con pausas.

Pencil y pencil-poppers: Combinan recogidas rápidas con las típicas de los paseantes. Son muy lanzadores y suelen dar gratas sorpresas.


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Minows: los señuelos nadadores permiten muchísimos tipos de recuperaciones y combinaciones. Alternando la posición de la caña con tirones, pausas y distintas velocidades, obtenemos movimientos muy realistas de peces pasto con problemas. En general, los manejaremos con la puntera de la caña hacia abajo para mantener la profundidad de nado. Los flotantes son útiles cuando tenemos que sortear obstáculos como rocas o algas. Simplemente con parar la recogida, el pez irá subiendo hacia la superficie. Los suspending, debido a su densidad similar a la del agua, mantienen la profundidad una vez hundidos. Para librar obstáculos hay que levantar la caña y tirar suavemente hacia arriba sin aplicar demasiada tensión a la línea, hasta que el señuelo supere la zona de peligro.

Paseantes hundidos: Son muy polivalentes. Podemos hacer WTD en superficie si mantenemos la caña alta, o dejarlos bajar hasta la profundidad deseada y trabajarlos combinando tirones largos y secos seguidos de pausas , con WTD sumergido.



Equipos

Deberemos hacernos con un material de pesca de calidad y adecuado a las circunstancias, lo que no quiere decir que siempre tenga que ser el más caro. El carrete es muy importante ya que se le exige mucho trabajo y el medio marino es duro con la mecánica, por lo que no vale cualquiera. Buscad un carrete de calidad que equilibre bien vuestra caña, que disponga de rodamientos anti-corrosión y que bobine en espiras cruzadas, apto para el uso de multifilamentos de última generación y que tenga un ratio alto (que de muchas vueltas por cada vuelta de manivela; se recomienda 5:1 o superior). Para el uso de cañas de 2,70 a 3 metros, medidas usuales para pescar en rompientes se suelen emplear tamaños 4000 y para el uso de cañas para zonas calmadas como bahías o desembocaduras con longitudes de caña de 2 a 2,4o metros se suele emplear una tamaño 2500. Ésto no es ningún dogma. Cada caña equilibrará con cierto peso de carrete. Modelos como el Shimano Stradic o superiores han dado buen resultado. En Daiwa a partir del modelo Tierra, Capricorn o similares nos pueden dar buen resultado por años si los cuidamos bien.

La caña es fundamental, así que procurad asesoraros bien, pues existe una gran variedad de tipos. La misma caña no nos puede permitir lanzar señuelos de 7 y de 60 gramos pero sí que tendremos cierto margen. La potencia de lanzado más usual suele ser 10-30. Es mejor que la caña sea liviana ya que tendréis que soportar su peso con una mano mientras recogéis sedal y muchas veces la postura para imprimir ciertos movimientos al señuelo no es la mejor para la espalda. Modelos como la Shimano Tecnium o la Decathlon Lure Team tienen una excelente calidad-precio. Podeis ampliar esta información en el artículo sobre la caña.

Las ventajas que presentan las lineas trenzadas con respecto al nylon de toda la vida son varias:
En primer lugar, su gran resistencia en diámetros reducidos, que nos permiten llenar más la bobina y ganar unos metros en el lance. En segundo lugar, y no menos importante, la ausencia total de elasticidad que nos transmite un control total sobre los señuelos y una clavada mas eficaz e inmediata. La línea será de entre 10 y 20 libras, según la época del año y los señuelos que vamos a lanzar. Su mayor visibilidad y la menor resistencia a los roces frente al monofilamento lo contrarrestamos con el bajo de línea. Normalmente se usan diámetros comprendidos entre el 0,30 y el 0,50. Éste será de uno a dos metros de largo, y unido al trenzado mediante un nudo. Los mas comúnmente utilizados son el bimini+Bristol y el albright.

Para la unión del señuelo, lo más recomendable es una grapa de calidad, con la que podemos cambiar de señuelo rápidamente sin ir acortando el bajo a cada cambio.


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Otra opción muy segura es utilizar una anilla abierta y otra cerrada y cambiar el señuelo utilizando un alicate abre-anillas.



Estrategias y otros consejos

La elección del señuelo no debe hacerse a la ligera: hay que observar las especies existentes en la zona así como otras que se pueden encontrar en temporada. No debemos olvidar que los peces artificiales son imitaciones de los reales, y que la lubina es selectiva en su menú si tiene abundancia de comida así que lo mejor será imitar al alimento que tenga en la zona y esforzarnos por imprimir en los señuelos el movimiento más realista y provocador que podamos. Resultan eficaces en casi todas las ocasiones son las imitaciones de:  sardina, caballa, lisa, lanzón, jurel y el blanco de cabeza roja, que simula a un pez herido. En cuanto a minows, el tamaño ideal es el más pequeño que podamos utilizar y que nos permita llegar donde necesitamos, siendo los más usuales de unos es de unos 10 a 20cm. Podemos hacer variaciones en el ritmo de recogida que harán más natural el movimiento: acelerones, pausas, tirones cortos… La profundidad que esté diseñado para alcanzar es un dato a tener en cuenta a no ser que tengamos la cartera muy llena, es fácil perderlos si bajan donde hay obstáculos. Cuanto más calmada esté el agua menor será el tamaño del artificial a emplear pero debemos tener en cuenta que la espuma que podemos encontrar en una rompiente la lubina no tendrá tiempo de analizar demasiado el señuelo y no vacilará en atacar a un minnow o un pencil-popper cercano a los 20 centímetros. Éstos son artificiales que normalmente no provocarían ninguna picada en sitios de poca profundidad con la mar plato. Los novatos pueden tener en cuenta que artificiales de un tamaño de unos 12 centímetros pueden ser muy polivalentes. Éstos señuelos funcionan casi siempre aunque hay que tener en cuenta que no todas las zonas son iguales, por lo que si no os van bien es cuestión de ir probando hasta encontrar los adecuados al lugar.

Si os atrae la pesca nocturna deberéis introducir algunas modificaciones: elegir señuelos opacos de colores oscuros, o chillones en caso de turbiedad del agua y reducir la talla de los señuelos si no hay oleaje. Debemos ser aún más cuidadosos, ya que si bien la oscuridad nos permitirá explorar lugares tranquilos y remansados evidentemente nos deja a la vez más expuestos a los peligros. Esta especie además de ver muy bien, posee una banda lateral con pequeños sensores de movimiento y como buen depredador capta la más mínima vibración.

Si notamos que una lubina sigue nuestro señuelo un brusco y breve acelerón puede hacer que se decida a atacar. Si obtenemos una “explosión” en superficie lo ideal será bajar un poco el ritmo del señuelo si es que éste era alto para que la lubina pueda reubicar el señuelo y vuelva a atacar.

Si engancháis, ni se os ocurra tirar porque el pez se clavará más; abrid el carrete, esperad un rato a que las olas azoten el señuelo y se suelte. Si es necesario tirar de él prueba a cambiar de ángulo moviéndote de donde estás y agarra el trenzado con guantes o un palo ya que hay peligro de cortes en las manos.

Nunca olvidéis la seguridad: sobre todo si pescáis desde altura, acantilados, etc. Elegid un puesto seguro para lanzar y observad el lugar antes de empezar a pescar a fin de evitar cualquier obstáculo especialmente por detrás vuestro, con lo que la caña, el pez o vosotros mismos podáis tropezar y fijaos hasta dónde pueden llegar las olas para que no os arrastren. Si os caéis en una rompiente o desde una zona elevada correréis el riesgo de tener dificultades para salir y contarlo así que no es aconsejable nunca ir solos, en especial si se trata de sitios peligrosos. Si lo hacéis acompañados no sólo lo pasaréis mejor y tendréis más facilidad para hacer unas buenas fotos respetuosas con la captura, cosa muy importante hoy en día, sino que iréis más seguros. No está de más decir que nunca olvidéis el teléfono móvil y que lo llevéis protegido en una caja estanca.

La medida mínima que debe tener la lubina es de 36 cm. y el cupo máximo son 5 kg de pescado por pescador y día descontando la pieza más pesada, así que respetad las tallas y los cupos pensando en el futuro y porque el mar es de todos. ¡Buena pesca!


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