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La lubina es un pez que crece muy lentamente. 10 días después de la eclosión del huevo alcanza unos 6 mm. En el primer año alcanzan los 9 cm. y en el segundo de 12 a 16 cm. El crecimiento posterior se puede ver en el gráfico.

El ritmo de crecimiento es variable en función de la localización y del sexo. Cuanto más calientes sean las aguas más rápido crecerá la lubina. Las hembras crecen más y más rápido que los machos. Las tallas mínimas en España son de 23 centímetros en el Mediterráneo y de 36 centímetros en el Cantábrico. Son tallas en las que es muy probable que las lubinas no hayan alcanzado su madurez sexual. Lamentable.

El gráfico aquí expuesto servirá para concienciarnos de hasta dónde puede llegar una lubina en su crecimiento y para reflexionar en los beneficios del captura y suelta. Ésta especie en cautividad ha demostrado que puede llegar a los 30 años de edad.  Ejemplares excepcionales pueden llegar a rondar los 15 kilogramos de peso y el metro de longitud. Han sido capturadas lubinas en su medio natural de más de 20 años de edad y se cree que con la presión de pesca actual el límite de crecimiento está en la talla que la lubina alcanza cuando cae en manos de algún pescador. Las lubinas grandes son muy escasas porque al crecer lentamente tienen mucho tiempo para ser presas de redes, cebos o señuelos.

El gráfico ha sido elaborado por Madame Françoise Boulineau-Cotonéa en Francia.



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El Astro Rey se esconde. ¿Es la hora de de dejarlo o de comenzar a pescar con señuelos artificiales?

Durante años, (no muchos, pues no muy ducho está, en eso de la pesca con señuelos artificiales, un servidor, el que se desmenuza la masa gris para exponer una líneas que tengan sentido en este mundo de incertidumbres que es la pesca). Muchos, hemos creído que cuando baja el sol, y la siempre impresionante “Catalina” sale a relucir, los predadores dejaban de cazar, y nada más lejos de la realidad, pues los peces depredadores, y especialmente algunas especies como el espetón y la lubina aumentan su actividad, y aprovechan la penumbra para alimentarse de algún desgraciado pececillo que entre en su territorio de caza.

Sobradamente comprobado está, que los peces no cazan orientándose solo con la vista, sino que se valen de otros medios de percepción, como es la línea lateral, que les ayuda a percibir las vibraciones en el medio acuático, incluso con el mar muy picado…

Método de percepción especialmente usado por la apreciada lubina, que es un pez capaz de percibir las vibraciones y localizar un pequeño senuelo con el agua turbia, por la noche con olas de 2 metros.

En la acción de pesca, no es del todo conveniente imprimir demasiada velocidad a las muestras que lancemos al agua, ya que los peces no disponen de la ventaja visual que les da la luz del sol, pero si que eligen lugares para cazar con iluminación artificial que se proyecte sobre la lamina de agua, farolas, paseos, focos, escolleras iluminadas, bocanas de los puertos, y si estos son puertos pesqueros, pues mejor, ya que el cebado que “tan amablemente” realizan los barcos profesionales en esas aguas atraen a más peces de lo que imaginamos…

Estos lugares son adecuados para pescar por la noche por varias razones;

La primera y más importante; Es por nuestra propia seguridad, ya que moverse por un resbaladizo pedrero, por muy bien que lo conozcamos, puede traernos graves caidas, y las piedras no están muy blanditas que digamos, (eso es algo, que desgraciadamente la mayoría de los pescadores conocemos, verdad?)

Otro motivo que justifica la elección de estos lugares es que haya luz que ilumine el agua, ya que esto atrae a los pequeños peces, y estos a su vez, a los depredadores.

Insisto; El encontrar lugares en los que tengamos luz proyectada en el agua es casi primordial en esta pesca, esta imagen muestra un claro ejemplo de lo que puede ser una zona adecuada para prospectar con nuestros señuelos:


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Muchas veces, nos encontraremos densos bancos de pececillos en el lugar, y que los depredadores, hagan caso omiso a una muestra que imite al pez pasto que atacan, ya que se “pierde” entre tanta comida, una muy buena opción es ultilizar un señuelo que destaque entre el banco de pececillos o por color, o por tamaño, incluso ambas cosas.

No tengamos miedo a ultilizar colores fluor, como amarillos, naranjas, verdes, blancos, ni señuelos que vayan desde los 13 a los 17cm.

Nos centraremos en 2 pescas, la lubina y el espetón, (la barracuda mediterránea)

Comenzaremos hablando de la escurridiza lubina;

Las Labrax gusta de aguas algo más batidas que los espetones, siendo las 2 primeras horas de la noche, son las que mejores resultados nos han dado, con señuelos de pequeño tamaño, 9-11cm y sin rattling.

Me gusta el mar de fondo, que esté muy fuerte, y zonas con piedras tipo “bolo” (del tamaño de una pelota) con verdín en la orilla, que si está en descomposición, mejor que mejor.
Esas zonas son ricas en Salpa, (Salema) y con el mar de fondo, estas se resguardan entre las piedras de la orilla… Las lubinas lo saben y con la tranquilidad de la noche, vienen a buscarlas

La táctica a seguir es pescar todo lo alejado de la orilla que podamos, ya que las lubinas se meten a la mismísima zona que se queda en seco al bajar la ola, y es eso, los retrocesos de la ola, los que podemos aprovechar, dejando el señuelo parado al bajar la misma.
Esa corriente que coge al señuelo “de cara”, lo hace trabajar estáticamente, y es en esos momentos en los que tenemos la picada.

Suelo pescar en estos escenarios por la noche con señuelos color fluo, naranjas amarillos… (con la mar “achocolatada”).
y que tengan movimientos amplios (el Jointed de 9cm de Rapala es mi fetiche).

Como contra, la ola deja el pez en seco inmediatamente, y las siguientes olas lo revuelcan, provocando un casi inevitable desanzuelo de la presa en el 80% de los casos, pero para mí es la táctica más efectiva para esos lubinotes resabiados


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Cuando no se encuentran en la orilla los peces, pero tenemos mar de fondo, un señuelo ruidoso y que vibre mucho (Adoro el Chase Minow Amarillo de Maria en su tamaño más grande, y el Xrap de Rapala en el mismo color), aguantan esas olas del mar de fondo, y trabajan muy bien cuando lo paramos en esas “corrientes” de retorno de la ola.

El trabajar de esa manera un minow, es al principio algo engorroso, pero a la que adquirimos ese “tacto” para dejarlo trabajar estático, es un juego de habilidad al que a veces cuesta acostumbrarse, y que dependiendo de la fuerza de la resaca y el escenario, cada dia es distinto, pero nos damos cuenta, de que las lubinas en muchas ocasiones cazan con una técnica; Entran con cada ola a buscar el alimento.

De esa manera, encuentran nuestro señuelo allí, en el rebalaje, y obtenemos muchas picadas, en mi opinión, más que si con la muestra que trabajamos vamos “atravesando” todas las olas.

En la vertiente Cantábrica, ó la Atlántica no sé como funcionará, pero aquí en el Mare Nostrum, haces diabluras con un poco de dominio que se tenga, porque aunque entre las dos vertientes existan millas, en las técnicas de pesca,  siempre existen vínculos.

El señuelo llega a tocar repetidas veces el fondo y golpea con las rocas del mismo. y para que te hagas una idea, las picadas suelen ser en la zona que la ola baña la orilla y queda en seco en su retroceso, en “el último metro”.

Pesco en muy poca profundidad, me alejo de la orilla en la medida de lo posible, guardo silencio y me agacho porque cazan literalemente “a nuestros pies”, parece una tontería, pero no encender una linterna, y el llevar ropa oscura ayuda, y mucho. Hay que tener en cuenta que el pez, a veces, está a menos de 3 metros de nuestra posición y podemos asustarlo con facilidad.
El no desplazarnos demasiado y si lo hacemos que sea andando alejado de la orilla es muy importante.

Tampoco es significativa le perdida de muestras haciendo esto, pero claro, debes elegir señuelos que profundicen poco, para que te hagas una idea, en unas 20 salidas a la lubina que hice el mes pasado, he perdido 3 señuelos. Tampoco creo que sea tan trágico, no?

La posición del puntero de la caña, en la altura a la que lo tengamos es también una gran ayuda, cuanto más bajo, mejor, pero sin tocar el fondo demasiado.
Al no ser recogidas continuas, también es más difícil enrocar.

En cuanto a fase lunar… Bufff de todo hay, no me obsesiono con ello, pero si condiciono los colores de las muestras, en las noches de mucha luz, me decanto por colores oscuros, y en la penumbra mas cerrada amarillos y blancos

Estas son generalmente las muestras de mis salidas lubinero-nocturnas:


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Del mismo modo, cuando en la zona sabemos que hay lubinas, pero el agua está transparente y más quieta de lo que nos gustaría, los vinilos sin plomar son una muy buena opción para conseguir engañar un ejemplar.

En cuanto al equipo se refiere, una caña ligera y flexible nos ayudará en esta pesca en la que el 90% del tiempo gastaremos minows.

Una caña de entre 2.40-2.70, con un CW 15-40, acompañada de un carrete tipo “4000 de Shimano”, es decir, un carrete que pese entre 320-400gr.

Este, a su vez, cargado con una línea trenzada de 15 a 20lbs, con un bajo de también 15-20lbs, (0.30 a 0.40mm)

Con la barracuda, sin embrago, nos decantaremos por zonas con algo de profundidad, y aguas más transparentes, las bocanas de los puertos son excelentes pesqueros, con estos voraces peces, y sobre efectivo, todo el trabajo minucioso con golpes de muñeca y lento que hagamos estará recompensado, ya que son depredadores muy oportunistas y no correrán como posesas detrás de los pececillos, son animales que atacan certeramente, pero cuando tienen claro su éxito.

La población de espetones en un puerto es vitalicia, en una parte,…

Cada puerto, dependiendo de la cantidad de comida que hay en el, (y en esto influye mucho la cantidad de barcos pesqueros que hayan en el) , y según la cantidad de comida hay más, o menos espetones…

Los que superpueblan un puerto, que es todo en pequeño ecosistema para ellas, simplemente salen fuera en busca de comida, se van, o vienen, acompañando las entradas y salidas de boquerón y demás carnada, entran bancos nuevos a los puertos.

Dependiendo del tamaño medio de los ejemplares, así son la mayoría, en cada lugar determinado, a los espetones de un par de kilitos, no les gusta estar cerca de los que tienen 5 ó 6, porque los matan, son peces que practican muchísimo el canibalismo, ya no por hambre, sino por eliminar competidores…

Digamos, que cada puerto, tiene una cabida de ejemplares, en numero y tamaño. y si en un puerto se pescan muchos, siguen entrando a el, y los recién entrados son más fáciles de capturar, ya que no son lo precavidos ni gandules a la hora de cazar, que los que habitan en el interior de la dársena durante un tiempo.

En los puertos donde habitan los grandes ejemplares, no son fáciles de capturar, hasta los 2 kilillos son bichos voraces e imprudentes, pero cuando tienen cierto tamaño, la cosa cambia…

Algunos de ellos llevan años allí y están curtidos en más de una batalla, al igual que las lubinas portuarias, sabéis la cantidad de lubinas de buen porte que habitan los puertos? Muchas más de las que parece , ahora que para engañar uno…

Los señuelos, como norma general, sustancialmente, más grandes que para la lubina, aquí los 15-18cm son casi obligatorios, para que no engullan la muestra y se la lleven, por nuestro bien, y evitar bajas en nuestra caja de muestras y el del pez, condenado a una muerte segura con un señuelo en sus entrañas.

Si los señuelos son de materiales rígidos, como el pvc, evitaremos que los destrocen con las prominentes mandíbulas que la evolución otorgó en su día a estos animales.

Y los colores de fantasía toman de nuevo la titularidad en la acción de pesca, pasándolos por los márgenes de luz-sombra que haya en el agua, lugar que aprovechan para cazar los distraídos peces que se pongan a su alcance.

Con estas últimas, el material que necesitamos es algo más potente, ya que clavar en firme, en esas duras bocas requiere cachetes decididos y sin miedo.

Dada esta circunstancia una caña 20-50 es más adecuada, y aunque valiéndonos perfectamente el mismo carrete antes mencionado., conviene pescar con una línea de no menos de 20lbs de resistencia, unida a un bajo de al menos 30lbs, (0.50 aproximadamente).

Pero, no acaba aquí, el abanico de especies factibles a ser capturadas en la oscuridad, como las anjovas, rascacios y ocasionales sargos, eso si de buen tamaño estos últimos.


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Tengamos presente siempre, como antes se ha mencionado, la seguridad, y disfrutemos de esas 2 horas muertas que algunas veces disponemos después del trabajo, y que no tenemos porque perderlas frente a “la caja tonta”.

Buena pesca, y respetemos a los animales que sufren para nuestro disfrute, no sobrepasando los cupos establecidos y devolviendo al agua los ejemplares pequeños, ovados, y que no vayamos a consumir.


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Saludos,  y que disfruteis de esta carismática pesca.

Neno.

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Comentaré el montaje y manejo de cinco moscas para la lubina que considero básicas para su pesca con sedal pesado. Con estos montajes cubrimos gran parte de las situaciones que se nos pueden presentar en la orilla del mar.



CLOUSER MINNOW

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Anzuelo: #4 al #3/0
Vientre: Bucktail blanco
Alas: Bucktail chartreuse
Brillos: Kristal flash amarillo
Ojos: De cadena
Cabeza: Epoxy


Un clásico. Dicen que es la mosca que más especies, de agua dulce y salada, ha capturado en el mundo. El perfil del bucktail (cola de gamo) y la acción que se consigue con el peso delos ojos son las claves de su exito.

Para la lubina la montaremos en anzuelos que pueden ir desde el #4 hasta el #3/0. Podemos realizar imitaciones de anchoas, sardinas, aguacios,… utilizando combinaciones de azules y verdes sobre blanco, o moscas atractoras en colores llamativos como naranjas, rojos, chartreuse,… Se maneja a tirones, cuya cadencia adaptaremos en cada situación. Un momento especialmente fructífero es durante la caída de la mosca entre tirón y tirón o en la espera para ganar profundidad. Permite cubrir cualquier capa de la columna de agua simplemente variando los tiempos de espera al dejarla hundir o dependiendo de la línea empleada.




DECEIVER

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Anzuelo: #1/0 al #4/0
Vientre: Bucktail blanco
Cuerpo: Kristal chenille plata
Alas: Bucktail verde y pluma de colgadera de gallo grizzly
Colas: 6 Plumas blancas
Brillos: Flashabou plata y rojo
Ojos: 3D recubiertos de epoxy


Otra de las clásicas. Esta vez el secreto esta en el empleo de plumas que dan sensación de volumen y movimiento. Además se pueden conseguir imitaciones más realistas y algo más grandes que las clousers, limitadas por el tamaño del pelo de bucktail. Las montaremos en anzuelos del #1/0 al #4/0 y las combinaciones de colores serán similares a las comentadas para los clousers. Se recogerán a base del típico tirón-pausa, pero en este caso procuraremos aprovechar también los movimientos que producen las corrientes de agua sobre las plumas de la cola, dejando la mosca inmóvil en las zonas de rebufos. Podemos plomarla en la parte de la cabeza, pero con el empleo del epoxy suele ser suficiente para producir el efecto cabeceo y además corremos el riesgo de acortar nuestros lances por el exceso de peso.




RP SPECIAL

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Anzuelo: #4 al #3/0
Cabeza: Kristal chenille naranja
Collar: Pluma de gallina blanca
Cola: Bucktail blanco y 4 plumas blancas
Brillos: Flashabou holográfico plata
Ojos: De cadena


Me he permitido el lujo de ponerle nombre a esta variación de una mosca que encontré en Internet, a la que le he modificado el tamaño de las plumas de la cola para aumentar su atractivo y movimiento. Si a esto unimos los reflejos que produce el material de la cabeza, kristal chenillle, tenemos una mosca muy versátil.
Podemos imitar pequeños crustáceos empleando anzuelos del #4 y colores perlas o imitaciones de peces pasto en anzuelos más grandes y tonos naturales. Otra combinación explosiva es la cabeza roja y el cuerpo blanco. Su recogida es similar a la expuesta para los deceivers.




PASEANTE EN PELO DE CIERVO

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Anzuelo: #1/0 al #4/0
Cabeza: Pelo de ciervo chartreuse
Collar: Marabú blanco
Cola: Bucktail blanco y 6 plumas blancas
Brillos: Flashabou holográfico plata
Ojos: 3D


Capacidad de desplazar agua. Uno de los principales problemas con que nos enfrentamos en la pesca de la lubina a mosca es que esta descubra nuestra imitación en la inmensidad del mar. Podemos estar pescando en zonas querenciosas, donde intuyamos la presencia de nuestra amiga, pero si es incapaz de “sentir” nuestra mosca todo nuestro esfuerzo será en balde. Como soluciones podemos realizar montajes que al recogerlos desplacen la mayor cantidad de agua posible para que sean detectados con más facilidad por la lubina. Un material que se adapta a este criterio sería el pelo de ciervo. Utilizado en la cabeza de la mosca proporciona el volumen deseado, con la ventaja adicional de la ligereza. Solo nos queda montar una cola con materiales que proporcionen gran movilidad, como son las plumas, para obtener una mosca muy realista que puede llegar incluso a engañarnos a nosotros. Debido a que el pelo de ciervo es hueco la tendencia de la mosca es a flotar por lo que podemos deslizarla por la superficie del agua, de igual manera que los paseantes típicos de lance, aunque con trayectorias más rectilíneas. También permite ser utilizado con líneas intermedias o hundidas para la prospección de capas más profundas. Los mejores tamaños serán los grandes, del #1/0 en adelante, y las combinaciones de colores las habituales en otros modelos.




POPPER

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Anzuelo: #4 al #2
Cabeza: Foam rojo
Collar: Pluma de gallina amarilla
Cola: 4 Plumas grizly amarillas
Brillos: Kristal flash plata
Ojos: Planos


La magia de la pesca en superficie. Otra alternativa al problema planteado anteriormente es la de provocar salpicaduras y perturbaciones en la superficie del agua que atraigan a las curiosas lubinas. El poper clásico esta montado con cabezas de foam (sacado de las chancletas de la playa) sobre anzuelos pequeños, entre el #2 y el #4, y en un montaje muy simple pero tremendamente eficaz. Que no nos engañe su tamaño, ya que es capaz de capturar lubinas que jamas pensaríamos que se sintiesen atraídas por un artificial de escasamente 4 cm. Se emplea en aguas relativamente tranquilas, ya que su escaso tamaño lo harían “invisible” en aguas más movidas, siendo su “hábitat” preferido las rías y los estuarios, aunque en días calmados se pueden utilizar en las rompientes y playas. Se recoge a pequeños tirones, bastante seguidos, pero dejándola quieta de vez en cuando durante uno o dos segundos. Nos deparará ataques escalofriantes, sobretodo en esos momentos de reposo ya que la lubina tiende a seguir el poper durante la recogida y atacarlo cuando este se para.




BANGER

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Anzuelo: #1/0 al #3/0
Cabeza: Cilíndro de foam azul recubierto de una lámina plateada.
Cuerpo: Kristal chenille naranja
Cola: 4 Plumas de gallina
Brillos: Kristal flash plata
Ojos: Planos


El banger es un montaje original de Bob Popovics para las lubinas rayadas y las anjovas americanas, pero que no tiene problemas para engañar a nuestras colegas autóctonas. Montado en tamaños más grandes que el poper permite su uso en escenarios de aguas más batidas. Requiere un movimiento mucho más rápido, por lo que aconsejo la recogida a dos manos. El montaje es similar al anterior, con la diferencia que la cabeza de foam es cilíndrica y nos es necesario hacer un corte en la parte inferior para introducir el anzuelo. En este caso se pasa la tija del anzuelo a traves de un agujero que habremos realizado previamente con ayuda de una aguja calentada con un mechero.



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A veces la suerte acompaña.



Montajes de Rpam.

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Latín: Dicentrarchus Labrax
Castellano: Lubina / Róbalo
Francés: Bar
Inglés: Sea Bass
Alemán: Seebarsch
Portugués: Robalho
Italiano: Spigola




A la lubina se la puede encontrar por todo el Mediterráneo y en el Atlántico oriental, desde Noruega hasta Marruecos. Es desconocida sobre las costas de Senegal.

El nombre de lubina procede del latín lupus, lobo, y los Romanos lo llamaron así debido a su gran voracidad. Aparte de como Lubina, en España, se le conoce otros nombres:

Andalucía: Robalo, Magallón. / Asturias: Robaliza, Robaloa. /  Baleares: Llop. /  Canarias: Robalo, Salmón de altura. /  Cantábria: Robaliza /  Cataluña: Llobarro /  Galicia: Robaliza, Robalo /  Euskadi: Luoi, Lupiyá, Lupiniá / Valencia: Llobarro, Llop, Llobina.



CONOZCAMOS UN POCO A LA LUBINA

Su color de la espalda va de un gris-oscuro a un tono verdoso-aceitunado, y parece que la diferente tonalidad se debe a si frecuenta fondos pedregosos o fondos de arena. Los lados son más claros, mejor dicho, plateados y el vientre blanco brillante, lo que le da un aspecto general grisáceo.

En los jóvenes que no sobrepasan los 10 cm. de longitud se les puede distinguir pequeñas manchas negras en la espalda, pero que desaparecerán con la edad. Las aletas dorsales, anales, caudales son oscuras, mientras que las pectorales y las ventrales son claras. La cabeza es oscura con una mancha negra sobre la parte superior de los opérculos, y con dos escamas cicloides cortantes, de las que nos tenemos que cuidar a la hora de agarrar a la lubina, si no queremos sufrir heridas molestas en nuestros dedos.


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La lubina posee dos aletas dorsales separadas. La primera tiene ocho o nueve rayos espinosos, y la segunda está dotada de una primera espinosa seguida de doce o trece rayos blandos. Los rayos de la aleta anal son cortos, duros y muy afilados. La caudal, muy hundida, formada por diecisiete rayos blandos. Las ventrales solo tienen un rayos espinoso, estando las pectorales constituidas por quince o dieciséis rayos transparentes.

Las hembras tienen el morro más puntiagudo que los machos, y con una silueta más rechoncha, más alta, por lo que los machos parecen más delgados. La mandíbula inferior sobresale más que la superior en ambos sexos. Tienen una boca grande que al abrirse nos muestra unos labios amplios y, a la vez, frágiles.

La línea lateral, va desde la parte central de la aleta caudal hasta la altura de los ojos, curvándose ligeramente.



VIDA, ALIMENTACIÓN, REPRODUCCIÓN Y COSTUMBRES

Vive en zonas donde tiene que soportar una amplia gama de temperaturas, siendo capaz de sobrevivir en aguas frías de hasta 2°C. y calientes de hasta 32°C.. Deja de alimentase por debajo de los 7°C., y su crecimiento se detiene por debajo de 10°C.. Su temperatura ideal está entre 15 y 25°C.. Parece ser que los 22ºC. es la mejor temperatura para su crecimiento. Igualmente, soporta muy bien aguas más o menos saladas: desde un 0,5% al 40% (la salinidad del mar es de 35%.). Por momentos, habita en agua dulce, remontando las lagunas y el curso inferior de ríos. Con la ayuda de redes, se las captura normalmente a 40 o 50 metros de profundidad, y muy excepcionalmente hasta los 100 metros. Es un pez que normalmente se le encuentra cerca de la superficie y en aguas de poca profundidad, a excepción de la temporada invernal que emigra a grandes profundidades de hasta los 100 metros arriba indicados. A alguna les gusta las aguas poco oxigenadas de los puertos, las salobres de los estanques y remonta los ríos costeros en varios kilómetros. Otras, ni siquiera dejan estas zonas para desovar en el mar durante el invierno. Se le pesca lo mismo entre rocas como sobre los fondos arenosos, pero a nuestra “amiga” no le gustan los fondos fangosos. Le encanta las aguas muy agitadas: olas, marejadas, corrientes. De una parte, le gusta alimentarse intensamente en períodos de tormenta, pero también le gusta la calma de los puertos o ensenadas litorales. Su gran fortaleza, su resistencia y la calidad de su carne, le hacen ser uno de los peces favoritos y más perseguidos por los pescadores aficionados, y en especial los amantes del surfcasting. Es habitual, que la lubina aceche a sus presas entre la espuma que forman las olas que rompen sobre las playas.

Los sexos están separados, contrariamente a lo que son muchas especies bastante cercanas, hermafroditas. Cada lubina es hembra o es macho, no las dos cosas a la vez. Las lubinas mediterráneas llegan antes a la madurez sexual que las lubinas del Atlántico. En el Mediterráneo, los machos llegan a la madurez a los 2 ó 3 años de edad, con un tamaño de entre 23 y 30 cm; en cambio, las hembras lo son a la edad de 3 a 5 años, y un tamaño de entre 31 y 40 cm. En el Atlántico, los machos comienzan a reproducirse a la edad de entre 4 a 7 años, al alcanzar una talla de entre 32 y 37 cm (tamaño mayor que en el Mediterráneo); mientras que las hembras lo hacen a la edad de 5 a 8 años, midiendo entonces entre los 33 y 42 cm. Capturas hechas a partir de finales de noviembre revelan series de huevos en las hembras. Igualmente, en esta época, los machos son portadores de abundante esperma, parecido a la leche y que expiden en copiosas “rociadas” blancuzcas. Se puede decir también, que ésta época de reproducción se extiende en un amplio período de tiempo ya que capturas hechas posteriormente, también presentan los mismos síntomas de madurez sexual. El desove tiene lugar en invierno, siendo en el Mediterráneo desde diciembre hasta finales de marzo, con un máximo en enero. En el Atlántico, en cambio, se desarrolla un poco más tarde, de enero a finales de marzo, o hasta abril por ejemplo en la Bretaña francesa o hasta mayo en Irlanda. La elección de estas fechas para la reproducción muestra lo bien concebida que está la naturaleza, ya que hace coincidir el desove con el que todos los parásitos de las playas (camarones, cangrejos, gobios, bichos, etc), están ausentes o en estado de invernada, aumentando así la probabilidad de que los huevos se desarrollen. Sólo están presentes las pulgas de mar, apestando la multitud de hileras de algas en descomposición de las costas, pero son inofensivas para los huevos y constituyen una gran reserva de comida, proporcionada abundantemente y constantemente servida. Un poco antes de la puesta, el vientre de la hembra se infla mucho. Los machos se colocan cerca de ella, justo en parte inferior, y la siguen de cerca a lo largo de sus lentos desplazamientos. Uno, dos, o hasta tres machos por hembra. Ésta pone sus huevas (200.000 por kilo de su peso) en una única puesta y en un período de tiempo de entre cinco a diez minutos.
Normalmente los huevos los deposita en cavidades rocosas relativamente resguardadas, con fondo de guijarros, abiertas al mar, y en profundidades no superiores a los 10 metros. Los minúsculos huevos, de aproximadamente un milímetro de diámetro, remontan hacia la superficie y flotan en las aguas marinas. Se desarrollan muy rápidamente, teniendo lugar la eclosión del cuarto al séptimo día. Las larvas, pasivas en un primer instante y con 3,5mm. de longitud, se ponen a nadar con intermitencia y con la panza hacia arriba. Se dará la vuelta después de haber agotado todas sus reservas y haber acabado su desarrollo embrionario. Al alcanzar los 3 centímetros, se revisten de escamas y toman la silueta del adulto. Cuando sienten algún peligro, su instinto les hace refugiarse en el fondo: a partir de los 4cm. de tamaño, se ocultan bajo la arena para pasar desapercibidos. Así permanecen, acostados y ocultos, durante unos minutos, esparciendo la arena a su salida. Este comportamiento, también se da en el adulto. Así, es capaz de esquivar una red de pesca insertándose en la arena. En zonas rocosas, las evita refugiándose en las cavidades que encuentra entre las rocas. Seguramente esta será una de las razones por las que el griego Aristofanes, 400 antes de la era común, decía que la lubina era el más listo de los peces…

Cuando el alevín está lo suficientemente fuerte como para soportar un largo viaje, emigra a estuarios y zonas de aguas más tranquilas, donde encuentra en abundancia, la comida rica y variada necesaria para su crecimiento, además de un refugio seguro contra la voracidad de sus congéneres mayores y la de otras especies costeras. Sobre todo, comen pequeños crustáceos de plancton vivo sobre el fondo, y pequeños peces, en menor proporción. A partir de 20 centímetros, ingieren muchos camarones, pero también cangrejos, sobre todo durante el período que dura la muda de estos. Es entonces cuando se la encuentra en cantidad alrededor de los malecones, en los pequeños puertos a lo largo de la costa. Su estancia en estos lugares, parece ser que se prolonga hasta que ha alcanzado un peso aproximado de 300 gr.. En esta fase de crecimiento desaparece. Probablemente para comenzar su verdadera vida marina que lo confina a lo largo de toda la costa en fondos poco acusados. Se reúnen en bancos de individuos de más o menos el mismo tamaño, pudiendo ser bandos de pequeños individuos de la especie, o de individuos de tamaño medio, o de individuos de tamaño grande. Es rarísimo ver un banco compuesto de peces de tamaños distintos. Las de 500 a 800 g aproximadamente son las que pagan el más pesado de los tributo a los pescadores, y, seguramente, debido a su voracidad por la necesidad de tener que crecer rápido, algunos días, sufren verdaderas hecatombes en la pesca al “Coup”.

Las capturas hechas sobre las costas que dan a mar abierto raramente son inferiores a 500 g de peso, y/o a un tamaño de 30 cm aproximadamente. Las lubinas más grandes capturan y comen toda clase de crustáceos (cangrejos, camarones), peces pelágicos (sardinas, anchoa…), moluscos (calamares), y también peces de fondo (lanzones, gobios…). Las que superan los 50 centímetros de longitud capturan menos presas, pero más grandes. La velocidad de su crecimiento depende mucho de la temperatura: es más rápido en aguas más calientes que en frías. Pero también depende del sexo: las hembras crecen más rápido que los machos. El crecimiento se retrasa o estanca con la madurez sexual, cuando el pez se pone a producir los huevos o el esperma. Dejando aparte algunas prácticas que se derivan por tener tamaños diferentes o por apetitos desproporcionados, en general todas las lubinas parecen tener las mismas costumbres hasta alcanzar, más o menos, un peso de entre 5 y 7 kilos y un tamaño cercano al metro, o más. En esta fase, el pez pasa a ser desconfiado en exceso, y generalmente vaga en solitario visitando solo zonas desérticas o muy expuestas a las olas. Debido a esto, es muy raro capturar, en diversos lances seguidos, varios peces que alcancen o sobrepasen los 5 kilos, mientras que son frecuentes las dobles, triples y, a veces, cuádruples capturas de peces de tamaño bastante inferior.


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Cuando las lubinas se agrupan en cardúmenes para cazar, atacan a los bancos de peces pelágicos, tales como sardinas o anchoas, y la técnica que aplican consiste en que una primera lubina ataca al centro del banco, y este, al verse atacado, se dispersa dando la impresión de cómo si hubiese habido una explosión alrededor del carnívoro. Las otras lubinas, no se están quietas y siguen al primero un poquito más tarde: de modo que la huída lateral de los pequeños peces provocada por el primero, los coloca ante la boca de los otros que acuden justo en ese momento. Las presas las captura por el flanco o lado, manteniéndolas unos momentos en esta posición, para luego soltarlas y tragárselas empezando primero por la cabeza. También ataca en solitario, sobre todo en aguas agitada. Le gusta apostarse entre la espuma cara a la corriente: sin dudar, prospecta un importante volumen de agua y puede sorprender a los peces que le enfilan con la corriente. O lo mismo se pone al acecho entre las rocas cerca del fondo o entre las algas: por ejemplo a algunos metros bajo la superficie en las zonas rocosas pies de acantilados, o cerca de los penachos de vegetación que le hacen sombra en las zonas arenosas. Otras veces, ataca en las rompientes. Practica el surf a su manera: escondiéndose entre la gran turbulencia que provocan las olas en las playas, y acecha las presas que le aportan las olas. La Lubina puede atacar en cualquier momento del día y o de la noche. Su alimentación no se detiene durante el período de reproducción. Y al igual que cualquier otro carnívoro, no está de caza, o no ataca continuamente, puesto que, si examinamos las lubinas que pescamos, una gran parte de ellas suelen tener el estómago vacío.

El contenido estomacal de las lubinas capturadas refleja la disponibilidad de las presas presentes en el mar. Cuando sardinas o anchoas son abundantes en el mar, pasan a serlo también en la alimentación de ellas. Pero existen excepciones: la quisquilla puede ser muy abundante, y sin embargo la lubina prefiere la gamba, resultando ser ésta una carnada muy buena.

La lubina es sensible a los sonidos. Si se le lanza una pequeña piedra, o un submarinista hace un ruido (emisión de burbujas, choque, roce sobre el fondo…), las lubinas se acercan hacia el punto preciso de dónde ha emanado el ruido, incluso cuando la visibilidad es escasa; no se orientan en dirección al submarinista que creó la perturbación, sino hacia la fuente sonora, dando prueba con ello, de una gran precisión para localizar el origen de los sonidos. Estos ruidos los perciben hasta a 15-20 metros de distancia. Por el contrario, los sonidos violentos (por ejemplo de obras) la hacen huir, salvo si se acostumbra a ellos.

Reiterando lo dicho anteriormente, decir que las lubinas viven a menudo en bancos y a los jóvenes, incluso, se les puede ver frecuentemente entre mubles. Normalmente, los bancos de pequeñas lubinas se mueven en los primeros metros de agua, y poco por el fondo. En cambio, las más grandes se desplazan más en profundidad. El banco de jóvenes lubinas se dispersa por noche y cada individuo se dirige al fondo moviéndose muy poco en la oscuridad. También pueden dispersarse cuando llega el momento de la caza, sobre todo si la mar esta agitada.

Sobre el litoral mediterráneo, comienzan a concentrarse en noviembre en las calas, y luego salen a mar abierto en la temporada de reproducción. A finales de febrero comienza el desplazamiento opuesto. Se agrupan, otra vez, después de la reproducción y entran en las calas y estuarios, donde se aprovechan de la bonanza de la temperatura primaveral y de la fuerte productividad del medio.

Aguanta bastante bien las desoxigenaciones si son de corta duración. Pero cuando las aguas marinas vienen a carecer de oxígeno (tiempo caliente y tempestuoso, proliferación de algas), la lubina y es uno de los primeros peces a los que afecta, saliendo a la superficie y adormeciéndose. Hay pescadores que piensan que si las gusta que las olas rompan a lo largo de las playas, o las costas rocosas golpeadas por las olas, es porque que hay oxígeno en abundancia. Pero hay otros que señalan que soportan bien la contaminación, puesto que también vive muy bien en puertos cuyas aguas están contaminadas y desoxigenadas por momentos.

¿Qué edad puede alcanzar una lubina? La mayor lubina examinada por un especialista, tenía entre 15 y 16 años, una longitud de 92,5 cm y un peso de 11 kilos. Raramente tienen más de seis años en el Mediterráneo, pero se han llegado a capturar hasta de más de 15 kilos, y seguramente muy viejos. Por otra parte, estudios realizados durante veinte años por los biólogos del Instituto francés de Investigación para la explotación del mar, dan como resultado que las lubinas del Atlántico viven mucho más tiempo que sus hermanas del Mediterráneo. Sobre las costas de Irlanda, se identificaron individuos viejos de hasta 24 años (pero cuya longitud era solamente de 78 centímetros, ya que se encontraban justo en el límite septentrional del hábitat de esta especie). La lubina más vieja de la que se tiene conocimiento, y que se ha determinado la edad, ha sido… una “pensionista” del acuario de Amsterdam: ¡tenía 30 años en 1963! Y una lubina de diez kilos, el “animal” con el que cada uno nosotros sueña, ¿qué edad tiene? En el Mediterráneo, podemos decir que debe tener cerca de los quince años. En el Atlántico, cerca de los veinte años. Los grandes lobos, las grandes lubinas, generalmente son hembras: porque por término medio ellas crecen más que los machos… ¡y porque son más longevas que ellos!

Para terminar, informar que el tamaño legal de captura es de 36 cm para el Atlántico y de 23cm para el Mediterráneo. Hoy en día, muchos pescadores deportivos consideran que éstas dos distintas medidas debieran de unificarse en una, y elevarlas hasta los 42cm. por considerar que muchas de las lubinas que aún no han alcanzado ésta talla, tampoco han alcanzado su madurez, y, por consiguiente, tampoco han tenido la oportunidad de reproducirse..


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¿Qué es un chivo?

El chivo es un señuelo muy tradicional, en Galicia sobre todo, para la pesca de la lubina en la rompiente, e ideado para trabajar en la bravura que presenta el mar tanto en el Atlántico como en el Cantábrico.

Originalmente estaba compuesto por una bola de barro cocido de la que salía pelo de caballo o cabra (de ahí su nombre “chivo”), siendo este último el mejor, de este peyo salía con el pelo una cuerda con uno o dos anzuelos.

Se ataba al extremo de una caña fuerte de bambú y se lanzaba en la rompiente donde la bola rebotaba repetidamente contra la piedra por la acción de subida y bajada de las olas hasta que se conseguía la picada del róbalo. Esta forma de pesca sería inviable en nuestros días dada la escasez actual de róbalos comparado con los que había hace 50 años.

La llegada de nuevos materiales de pesca, la fibra de vidrio y los carretes más potentes permitieron una evolución en el chivo que pasó a ser de plomo lo que permitía mejorar su forma hasta llegar a lo que conocemos ahora, más parecido a un pez y mejor formado para nadar de una forma tan característica y trabajarlo al lance, tal y como concebimos ahora el spinning.

Según la zona, y dadas las características tan variables de nuestra costa, cada grupo de pescadores de una o otra zona fueron adaptando el chivo según les iba funcionando mejor, y así nacieron todas las variedades que hoy disfrutamos.

Antiguamente, después de fundir el plomo, el chivo iba cogiendo un color más apagado hasta quedarse con el color del plomo en tono gris opaco, y había que rascar con una navaja para provocarle destellos. Ahora los chivos, vienen cromados o niquelados, por lo que se va perdiendo esta costumbre.

Es difícil hacer una buena clasificación de los tipos de chivo debido a la gran variedad que encontramos, pero una clasificación, aunque muy burda puede ser la siguiente:

A) Por la forma:

- Tipo Delta: En un principio se puede describir su forma como la de un ala delta alargada, con un nervio central y los bordes más planos. Por su forma de nadar, estos chivos son los que menos profundizan o lo hacen más lentamente.

- Tipo Piscis: Su cuerpo nos recuerda a la típica forma de pez, profundizan más rápido que los Delta.

- Tipo Oval: Como su nombre indica son ovalados y suelen tener los costados planos. Son los que bajan más rápido.

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Fig.1: De izquierda a derecha chivo tipo oval, piscis y delta

En los chivos, la profundidad a la que trabajamos viene dada más por el peso del señuelo y por la velocidad de recogida, pero esto ya se comentará en el apartado de como se utiliza.

B) Por el peso:

Normalmente los pesos suelen ser de 50, 75 y 100 grms., aunque se pueden encontrar más variantes desde los 40 hasta los 125 g .

C) Rectos ó ondulados:

Ambos tipos navegan haciendo ondulaciones pero las del recto son más largas y las del ondulado son más cerradas, por lo que el ondulado suele pedir una recogida más lenta.

D) Por el color del pelo:

Tradicionalmente el color del pelo de los chivos es una mezcla de blanco y negro, pero dependiendo de situación conviene un mayor porcentaje de uno u otro.

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Fig. 2: Chivo tipo piscis de pelo negro.

Por ejemplo en una zona de mucha espuma irá mejor el pelo negro, pero si es de noche usaremos pelo blanco en la cola del chivo. En las zonas de arena funciona mejor el pelo de colores marrones o color arena.

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Fig. 3: Chivo de pelo blanco.

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Fig.4: Chivo de pelo color arena.

Una de las últimas evoluciones en el chivo es el uso de pelo sintético lo que nos da un amplio abanico de colores. Los chivos con cola de pelo rojo que monta nuestro compañero Rober están dando mucho que hablar por su efectividad.

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Fig.5: Chivo delta de pelo rojo/amarillo.

¿Dónde se usa?

El campo por excelencia, y donde en mi opinión no tiene rival, es la rompiente o espumero.

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Es aquí donde le sacamos el máximo rendimiento al chivo, porque es el señuelo que más y mejor se lanza con y sin viento, y donde mejor se engaña a la lubina. Por las características del equipo que conlleva su uso, nos permite estar pescando en una situación más segura lejos de los golpes de mar.

Además de usarlo en la espuma, también va bien cuando el agua está batida por el fondo pero no en la superficie.

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Puede funcionar también de noche en playas en las circunstancias en las que se usaría un jensen pero con chivos de tamaño más moderado.

En general en todas las situaciones en las que no aguanta un minow por la fuerza del mar y necesitamos tener más peso o donde no se llega con otros señuelos por lo alejado que queda de la costa.

¿Cómo se usa?

Una de las máximas en el mundo de la pesca es que cada maestro tiene un libro, y no hay recetas exactas que garanticen el éxito. El uso del chivo varía dependiendo de la zona y del pescador sobre todo. Lo básico lo sabemos todos, lanzar y recoger, pero ¿que hace que uno saque varias piezas mientras otro no tiene ni picada?

La forma básica es hacer el lance y recogida lineal. A partir de aquí iremos explicando alguna variante, pero tiene que ser el propio pescador el que experimente.

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1 – En la foto vamos a explicar una situación hipotética que nos facilitará entender como procederemos a trabajar el chivo, esto en mi opinión es aplicable al resto de señuelos.

Suponemos que estamos en la piedra marcada con la posición nos en rojo.

El primer lance sería en A. Así que el chivo toca agua empezamos a recoger.

Segundo lance sería en A1 e igual, así como cae el chivo recogida rápida y así sucesivamente hasta llegar a A6.

Volvemos a empezar. Primero lance a B, aquí hacemos una recogida intermedia y mientras movemos la manivela probamos varias velocidades. En este lance el chivo toca el agua y contamos hasta 3, así exploramos otra capa de agua y seguimos con B1, B2,…. B6.

En el lance en C contaremos hasta 5 o 6 y seguimos con C1, C2,…C6.

De esta forma iremos probando hasta que obtengamos la picada. Con el tiempo acabaremos ahorrando lances y exploraremos la zona en menos tiempo.

Conviene hacer variantes de la velocidad en la recogida y algún tirón de vez en cuando.

2 – Esta segunda forma de trabajar será mejor cuando ya llevemos un tiempo vareando con chivo, ya que requiere más precisión y puntería en el lance. Se trata de ir buscando los cabezos que salen a la superficie y lanzar buscando a la lubina en la espuma que queda delante de la piedra.

Igualmente hacemos los lances en A, B y C variando las profundidades y las recogidas.

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3 – La tercera opción consiste en pasar el chivo por los canales donde puede estar la lubina a distintas profundidades hasta conseguir la picada.

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Lo más común es usar esta opción cuando tenemos un gran conocimiento del terreno en el que nos movemos y sabemos donde están los canales de verlos durante la marea baja. Con tiempo iremos “haciendo ojo” y sabremos donde está el canal por la forma de trabajar el agua.

Equipo necesario.

El equipo clásico para chivear es una caña de 3,60 con carrete en tamaño 6000 o 8000 (referencias para Shimano) y monofilamento 0,40.

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La caña:

Lo más común es la famosa caña de 3,60 y potencia 100-200. Ahora bien, dependiendo de la zona donde se pesca, gustos del pescador y del momento en el que estamos esto puede variar.

Yo particularmente siempre he chiveado con caña de 4,05 o 4,20, sin embargo otra gente usa la caña de minows de 3,00 o 3,30 y si la circunstancia se presta lanza un chivo de 50 g . o menos.

La caña de 3.60 es la más cómoda y a lo largo de la jornada se agradece esa palanca más corta y que cansa menos, mientras que la caña de 4 metros o 4,20 nos permite lanzar más, manejar mejor al róbalo para vararlo y estar lanzando un poco más altos.

El carrete:

Buscaremos un carrete con una capacidad de recuperación cercana al metro por vuelta de manivela (o superior), y primaremos en el carrete el arrastre frente a la velocidad.

Se vamos a trabajar con trenzado tendrá que ser un carrete de una gama media/alta para que permita su uso.

El tamaño como referencia en Shimano sobre un 6000 o 8000, aunque hay gente que usa carretes más grandes. En Daiwa desde un 4500 hasta un 6000. Es importante que sea un carrete diseñado para el spinning, que están ideados para aguantar los miles de giros a los que va a estar sometido el carrete a lo largo de la jornada de pesca.

Se pueden usar carretes mucho más potentes, pero eso va en el gusto de cada uno, en mi opinión son más pesados y hacen más torpes e incómodos los movimientos con la caña.

El hilo:

Lo típico era usar un monofilamento de 0,40, pero ahora con los trenzados se nos permite usar cuerdas más finas y mejorar el lance.

El trenzado va bien sobre las 20 o 30 Lbs , y es conveniente usar un dedil o esparadrapo en el dedo índice del lance para evitar cortes por la potencia con la que sale el hilo del carrete.

Podemos usar o no bajo de monofilamento de 0,40 a 0,45 (incluso más grosor si tenemos que salvar muchas piedras en la recogida hasta llegar a nosotros). Creo que merece la pena usarlo para salvar un poco el trenzado que no es precisamente barato, y así alargarle la vida.

Nuevos conceptos.

Las opciones de uso del chivo se van descubriendo a medida que la gente prueba cosas nuevas y arriesga con otro tipo de propuestas. Pueden dar buenos resultados usándolo para hacer Jigging o a modo de Jensen trayéndolos a golpes contra el fondo de arena… es arriesgarse a romper con los tópicos. Últimamente empieza a nacer una tendencia de usar en la pesca de la lubina los bucktail jigs, que no son otra cosa que cabezas plomadas con colas de pelo, o sea, lo que llevamos décadas haciendo aquí.

Dos consejos más. El primero es que siempre que nos acerquemos al mar a lanzar nuestros señuelos, a relajarnos y disfrutar debemos tener en cuenta que el mar no siempre es predecible. Nunca perdáis de vista el mar y cuidado con los golpes de las olas. No hay ninguna lubina suficientemente grande que justifique la pérdida de un compañero de pesca. Mucho ojo y mucho cuidado en las piedras.

Segundo consejo es que el chivo es un señuelo eficaz, barato y tradicional, muy arraigado en nuestra forma de ver y sentir la pesca de la lubina en nuestra tierra. Nuestra generación tiene que dar continuidad a los conocimientos que fueron recopilando y enseñándonos nuestros mayores. Se puede afirmar sin ningún tipo de duda que aún a día de hoy el chivo es el señuelo que más y mejores róbalos saca de nuestras costas, así que os invito a que le deis una oportunidad.

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